¡El combustible baja cuatro centavos, pero el cambio de aceite deja al conductor «frito»!
Orellana.— ¡Qué generosa resulta la matemática cuando se anuncia desde un escritorio! Mientras el Gobierno comunica una reducción de cuatro centavos por galón en los combustibles, los propietarios de vehículos descubren que la verdadera sacudida económica no siempre está en el surtidor, sino cuando llega la hora de cambiar el aceite del motor. Y es […]
Orellana.— ¡Qué generosa resulta la matemática cuando se anuncia desde un escritorio! Mientras el Gobierno comunica una reducción de cuatro centavos por galón en los combustibles, los propietarios de vehículos descubren que la verdadera sacudida económica no siempre está en el surtidor, sino cuando llega la hora de cambiar el aceite del motor.
Y es que, mientras por un lado se ahorran unos centavitos, por el otro se escapan varios billetes. Según la Asociación de Productores Ecuatorianos de Lubricantes, los precios de estos productos registran incrementos de hasta el 40% desde junio, una situación que también se refleja en las lubricadoras de la provincia de Orellana.
¡El aceite sube más rápido que la alegría por la rebaja!
Franklin Carpio, administrador de la Lubricadora Sánchez, explicó que los incrementos comenzaron a anunciarse desde junio y se aplicaron paulatinamente, con porcentajes que han oscilado entre el 15%, 25% y 35%.
«Desde el mes de junio nos anunciaron que iban a subir los precios, y paulatinamente han subido desde el 15%, 25% y el 35%», manifestó Carpio.
La situación fue corroborada por Tania Salazar, administradora de otra lubricadora, quien señaló que los aumentos han llegado incluso al 40%.
«El 15%, el 20% y hasta el 40% han subido los lubricantes», aseguró.
Así, mientras los conductores reciben con una mano la noticia de una pequeña rebaja en los combustibles, con la otra deben sacar la billetera para enfrentar los nuevos costos del mantenimiento.
Taxistas: trabajan para llevar pasajeros y terminan pagando el aceite
Para quienes viven del volante, el panorama es todavía más complicado. Los taxistas Félix Medranda y Efrén Rogel aseguran que mantener sus unidades se ha convertido en un gasto cada vez más pesado.
Medranda relató que anteriormente destinaba alrededor de 40 dólares al cambio de aceite y filtros de su vehículo. Actualmente, el mismo mantenimiento le representa entre 80 y 90 dólares.
«Yo cambiaba más o menos con USD 40 entre filtros y aceites; ahorita pago de USD 80 a USD 90», expresó.
Es decir, en su caso, el gasto prácticamente se ha duplicado. Una realidad que obliga a trabajar más para cubrir los costos de una herramienta indispensable para ganarse la vida.
Por su parte, Efrén Rogel señaló que antes pagaba aproximadamente 30 dólares por el cambio de aceite y filtro, mientras que ahora debe desembolsar entre 35 y 40 dólares, e incluso hasta 48 dólares en determinadas ocasiones.
«Uno hacía el cambio de aceite y filtro con USD 30 y ahora subió de USD 35 a USD 40 el cambio, pero suele llegar a USD 46 o USD 48», comentó.
Con semejantes cifras, el taxímetro puede seguir marcando carreras, pero buena parte de las ganancias parece tener una parada obligatoria en la lubricadora.
¡De 75 a más de 100 dólares! Las camionetas tampoco se salvan
El incremento no distingue entre vehículos pequeños, camionetas o unidades de trabajo. De acuerdo con los propietarios de lubricadoras, aunque los filtros mantienen sus precios, el encarecimiento de los aceites ha elevado considerablemente el costo total del mantenimiento.
Franklin Carpio explicó que el cambio de aceite de un automóvil Chevrolet Aveo puede costar actualmente unos 45 dólares utilizando un lubricante convencional. Si el propietario prefiere un producto de mayor gama, la factura continúa subiendo.
«Un auto, un Aveo por ejemplo, cobro USD 45, son el 25% más los ajustes que se han realizado; eso con un aceite común, hay aceites de alta gama, sube más», detalló.
Pero cuando se trata de camionetas, el golpe al bolsillo es todavía mayor.
Carpio recordó que anteriormente un mantenimiento para una Chevrolet D-Max, incluyendo aceite y filtros, se cobraba en aproximadamente 75 dólares. Hoy, el mismo servicio supera los 100 dólares.
«Para una D-Max nosotros conseguíamos a USD 56 los dos galones más filtros de aceite y gasolina, cobrábamos a USD 75, hoy pasa de USD 100», explicó.
En otras palabras, el vehículo sale con aceite nuevo, pero su propietario puede terminar con la billetera prácticamente seca.
Transporte pesado: ¡hasta 400 dólares por un cambio de aceite!
Si los conductores de automóviles y camionetas sienten el incremento, quienes operan camiones y cabezales enfrentan una factura todavía más abultada.
Tania Salazar indicó que el mantenimiento de estas unidades, que anteriormente rondaba los 260 dólares, actualmente puede alcanzar entre 350 y 400 dólares, dependiendo de la marca de los lubricantes y los filtros utilizados.
«Estaba el cambio como a USD 260 y ahora está a USD 400 o USD 350, dependiendo de marcas y filtros», precisó.
Se trata de incrementos que afectan directamente a quienes dependen del transporte pesado para desarrollar sus actividades económicas, especialmente en una provincia amazónica donde los vehículos de carga cumplen un papel fundamental en la movilización de productos, materiales y mercancías.
Cuatro centavos de consuelo y una factura que no perdona
La contradicción resulta difícil de ignorar: mientras se anuncia una rebaja de cuatro centavos por galón de combustible, los lubricantes registran aumentos que se cuentan por decenas y hasta cientos de dólares cuando llega el momento del mantenimiento.
Para los conductores de Orellana, el problema no es únicamente cuánto cuesta llenar el tanque, sino cuánto dinero necesitan para mantener sus vehículos en condiciones de circular y trabajar.
Porque una cosa es celebrar unos centavos de ahorro en la gasolinera y otra muy distinta es enfrentarse a una factura de 100, 200 o hasta 400 dólares en la lubricadora.
Y así, entre rebajas que apenas se sienten y aumentos que sí se cobran, queda una ironía sobre ruedas: «El Gobierno baja cuatro centavos al combustible, pero cuando toca cambiar el aceite, al conductor se le acaba hasta la última gota de alegría».
Al final, el motor queda bien lubricado; el bolsillo del propietario, completamente exprimido. (D.E)
